Moviéndonos con el movimiento (Hechos 2:37–47)
Moviéndonos con el movimiento
Pasaje: Hechos 2:37–47
Recursos: Guía de estudio familiar
Cómo usar esta guía: Reúnan a su familia para el estudio familiar. Sean conscientes de las edades de sus hijos y determinen cómo explicarán, ilustrarán y aplicarán el pasaje. Sigan cada encabezado en el estudio. Apliquen el pasaje a sus propias vidas, hablen los unos con los otros, hagan preguntas. Y, lo más importante, ¡disfruten!
Introducción
El Cristianismo no es un camino para los solitarios, Dios nos ha llamado para a perseverar juntos en unidad y comunidad.
¿Qué aprenderemos hoy?
Expliquémoslo
¿Hacia dónde estamos caminando? (vv. 37–40)
Pedro empieza a exhortar a los judíos que estaban escuchando y les decía que reconociesen su pecado, se arrepintiesen y a creer que Jesús es el Mesías prometido en el Antiguo Testamento. La iglesia primitiva era reconocida como creyentes que amaban y testificaban de Jesús fervientemente. Como seguidores de Jesús, debemos caminar el camino correcto y autoexaminarnos y preguntar, “¿todo lo que hago me acerca a Dios o me aleja de él?” Debe haber un genuino arrepentimiento en nuestras vidas. El arrepentimiento verdadero no es solo pedir perdón, más bien denota un cambio de mente, voluntad o acciones.
Camina por el camino correcto.
No podemos movernos solos (vv. 41–42)
Pedro al testificar sobre Jesús, fueron añadidas tres mil personas a la fe. Ahora formaban parte del cuerpo de Cristo y perseveraban juntos. Pedro les enseñaba a integrarse a un nuevo estilo de vida donde uno participa con otros creyentes a perseverar en la doctrina de Jesús, en comunión, y en las oraciones. No podemos movernos solos, necesitamos movernos en unidad. Nos necesitamos los unos a los otros.
Ahora perteneces al cuerpo de Cristo.
Los pasos que tomamos juntos (vv. 43–47)
Los creyentes de la iglesia primitiva caminaban juntos, perseveraban en la fe juntos y tenían en común todas las cosas. Ellos velaban por el bienestar del uno hacia el otro y eso era de testimonio para los otros habitantes hasta el punto que tenían favor con todo el pueblo. A través de ver esa unidad y amor hacia el uno al otro muchas personas creyeron y fueron añadidos a la fe. La fe en Jesús no fue intencionada para perseverar solo, lo hacemos juntos con nuestros hermanos en la fe.
No perseveres solo, hazlo con otros.
Reflexionemos
¿Qué significado tiene el arrepentimiento para ti? ¿Ha existido un arrepentimiento genuino en ti?
Apliquémoslo
¿Qué cosas puedes hacer para promover la unidad con los demás? Mantener la unidad no significa tener todos las mismas opiniones, sino doblegarse por mantener y cumplir el propósito mayor.
Para niños
Dios te da la confianza de que puedes acudir a Él con sinceridad. Nada le sorprenderá.
Para jóvenes
El cristianismo no fue hecho para caminar solo. Necesitas que otros perseveren. Se requiere compañerismo con otros creyentes.
Compartamos
“Lo que aprendí de este pasaje que quiero poder compartir con los demás es...” (cada uno comparta lo que aprendió con su familia).